Cuando dos o más personas comparten la vida cotidiana, es natural que surjan conflictos.
La convivencia entre hermanos no es la excepción.
IDENTIFICA EL PROBLEMA
En general, los pleitos entre hermanos se originan por cuestiones aparentemente sin importancia. Un conflicto puede comenzar por situaciones tan comunes como negarse a compartir un videojuego, conseguir la “mejor” silla o escoger el programa de televisión.
Lo primero que hay que tomar en cuenta para identificar algún problema entre hermanos es que tienen que ver con las emociones, no con los objetos o privilegios. Si piensas que tus papás favorecen a tu hermano o hermana porque le dieron el mejor regalo en su cumpleaños, no dejes que los celos te afecten. No pierdas el control.
Cuando estás celoso, lo mejor es expresarte francamente y comunicarles a tus papás tus sentimientos. Así se arreglan los problemas.
BUSCA UNA SOLUCIÓN
Los conflictos entre hermanos se resuelven de la misma manera que cualquier otro problema: mostrando disposición para encontrar una solución. Si quieres arreglar la situación, primero escucha a tu hermana para identificar qué es lo que le molesta.
Una vez identificado el problema, analízalo, busca varias soluciones, elige la mejor para todos y, por supuesto, establece compromisos y acuerdos. Después, conviene revisar los resultados y dar las gracias a los que ayudaron a resolverlo.
No importa quién comenzó el pleito, tú y tu hermana tienen un problema y es necesario que lo solucionen para que vuelvan a estar en paz. Averiguar acerca de cómo se originó la dificultad sin desear en realidad llegar a una solución, sólo lleva a echarse la culpa el uno al otro, es decir, más problemas. Cada uno tiene responsabilidad en el conflicto y también en la solución.