Lavar el automóvil forma parte de los cuidados básicos para mantenerlo en óptimas condiciones, aunque algunas costumbres muy extendidas para limpiarlo resultan desaconsejables; por el riesgo de dañar la pintura que requiere de cuidados específicos.
Se trata de un trabajo que debe tomarse regularmente y no sólo por motivos de estética. El estado de la pintura del coche es su tarjeta de presentación, indica cómo se cuida por fuera y, en caso de querer venderlo, puede influir en el precio.
¿CUÁNDO Y DÓNDE
LAVAR EL AUTO?
> Conviene lavarlo después de terminar de usarlo, cuando el barro y los restos de insectos y demás partículas aún están blandas, pues así se desprenderán con más facilidad.
> Si deja secar la suciedad, se expone a que se raye la pintura o queden manchas. Procure evitar los centros de lavado a base de rodillos de cerdas. Son muy prácticas, pero la mayoría de las veces las cerdas de plástico acaban rayando la carrocería.
> Siempre que le sea posible, lave su coche en centros que dispongan de un sistema de tratamiento de agua por osmosis. Este sistema descalcifica, desmineraliza y elimina el cloro del agua, con lo que no deja marcas de cal en la carrocería y favorece el secado del vehículo.
Algunas costumbres muy extendidas para limpiar el auto, como la de elegir días con un Sol radiante para hacerlo o utilizar estaciones de lavado a base de rodillos de cerdas, resultan desaconsejables.
DE ARRIBA HACIA ABAJO
> Si usted mismo se anima a lavar el auto, comience por el techo, para continuar por el capó, la cubierta del portaequipajes, un costado, el frente, el costado restante y las ruedas.
> Seque el auto con una gamuza, asegurándose, primero, de que
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