Protegerse del Sol es la recomendación más repetida por los dermatólogos para evitar el melanoma. Pero un nuevo estudio científico propone los suplementos de calcio y vitamina D como una medida complementaria para prevenir la aparición de este cáncer cutáneo.
La piel está compuesta por dos capas principales y por varios tipos de células. La epidermis es la capa externa y contiene tres clases de células: queratinocitos, células basales y melanocitos. Estas últimas dan color a la piel.
Dependiendo de la célula en la que se origine el cáncer, así será su carácter y agresividad. Los más comunes son el carcinoma de células basales y el carcinoma espinocelular o epidermoide, que proviene de los queratinocitos. Estos tipos de cáncer se denominan cánceres de la piel no-melanoma.
Cuando el cáncer se origina en los melanocitos, se llama melanoma. No es tan común como el cáncer de las células basales o el espinocelular, pero es mucho más grave, sobre todo si se diagnostica en estadios avanzados.
En Estados Unidos ya hay dos millones de afectados por el melanoma y se estima que una de cada cinco personas en Europa padecerá este tipo de cáncer de piel.
Para evitarlo, los especialistas aconsejan protegerse frente al Sol. Hoy por hoy, la radiación solar es el cancerígeno más conocido, incluso más que el tabaco. De hecho, más del 80 por ciento de la responsabilidad en la aparición del cáncer es de nuestro astro rey.
Las medidas recomendadas por los especialistas para disminuir las probabilidades de aparición de un melanoma van en dos direcciones. La primera es la fotoprotección solar, mediante el uso de cremas, gorros y evitando las quemaduras. La segunda es la revisión periódica por un dermatólogo cuando aparecen lesiones nuevas o se constatan cambios en las ya existentes.
Sin embargo, un reciente estudio propone una medida complementaria. Según dicho trabajo, realizado
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