La naturaleza muchas veces nos da lecciones que nunca nos hubiéramos imaginado, hace pocos meses estaba viendo en televisión un documental sobre la oruga, ese pequeño y casi insignificante insecto que sufre una de las transformaciones más maravillosas de la naturaleza.
Si recuerdas la clase de biología, la oruga, para muchos un gusano corriente y casi repugnante, sufre la llamada metamorfosis y pasa a ser crisálida y luego se convierte en mariposa. Parece increíble la historia de un gusano que quiso volar y lo logró.
Cuántas persona en estos tiempos están derrotadas, quizás culpando al gobierno, al presidente, a sus padres, a sus jefes por todos los males que las aquejan, pero cuántas de ellas han logrado cambiar sus vidas, transformarse, aceptar la nueva realidad y crecer hasta convertirse en seres mejores de lo que eran. En tiempos difíciles como los que hemos vivido es que hemos logrado comprender que si no cambiamos nosotros nunca podremos cambiar nuestro entorno, nuestro mundo.
Ya nos cansamos de escuchar a nuestros amigos quejarse contra la economía, de ver caras largas y afligidas, las mismas caras día a día, sin decidir dar un paso adelante y cambiar.
Si la oruga se pudo transformar, no veo por qué tú no lo puedes hacer, por qué no puedes cambiar tu vida, trabajar más en ti para lograr ser una persona mejor. Solo hasta que tomes responsabilidad de tus actos, hasta que dejes de lamentarte de tu situación, vas a poder realizar tu metamorfosis.
Las leyes mentales existen como existen las leyes físicas, estas leyes no tienen la capacidad de discernir, son neutras, se aplican para todos los seres por igual, seas hombre o mujer, rico o pobre, alto o bajo, legal o ilegal, las leyes están ahí, iguales para todos, así como la ley de la gravedad no hace distinción, leyes como la ley de atracción, la de causa y efecto, la de reciprocidad y otras leyes mentales están ahí, y tú puedes aplicarlas para mejorar tu vida.
Si otras personas lo han logrado, tú si sigues sus enseñanzas lo vas a lograr, pero lo único que no puedes hacer es quedarte ahí sin hacer nada, lamentándote, echándole la culpa a otro cuando el único culpable de tu vida eres tú mismo.
Cuando veas una oruga, recuerda que ese insecto tomó la decisión de transformarse y tú, que no eres menos que la oruga, tienes en tus manos
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