Tuve la experiencia de conducir el Fiat 500 y la verdad es que me sorprendió gratamente. El “Cinquecento” como se le conoce popularmente tiene una evocación muy europea, diseñado para las carreteras de ese continente y para parquear en espacios reducidos, llega a Estados Unidos en la avanzada de la marca italiana por conquistar el nuevo continente.
La Fiat quiere volver a entrar al mercado americano con auge y lo hace con un auto que viene a competir con el Nissan Juke, el Smart Fortwo, el nuevo Chevrolet Sonic y el mismo Ford Fiesta. El Fiat se va a robar el corazón de más de uno en este país, un auto de moda retro que hace evocar al famoso “Topolino” de los años 70 y 80, un diseño muy sofisticado compacto pero cómodo, mucho menos “plástico” que el Smart, con detalles más elaborados, asientos más cómodos, mejor equipo técnico y parece mentira, un espacio interior agradable, mejor aún que en autos de mayor tamaño.
Conducirlo por la I-75 contrario a lo que pudiera pensar no me generó ninguna desconfianza, el desempeño del auto fue excelente, la estabilidad normal y la velocidad comparable a un auto mediano.
El Smart es un auto con un diseño más moderno, pero el 500 es más amigable, por las curvas en su diseño, su toque personal que le da identidad.
Tiene sus inconvenientes, el descansa cabezas le quita visibilidad y debido al poco espacio de la ventana trasera hace casi imposible ver los vehículos que tratan de adelantar, haciendo más grande el ángulo del punto ciego. Con viento fuerte lateral seguramente se afectará por el poco peso, pero me tocó un aguacero bastante fuerte y se comportó muy estable pese a las condiciones. Eso sí el ruido a pesar de que no es tan fuerte como
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