EL CAMINO REAL
SENDA POR LA QUE MÉXICO ENCONTRÓ EL NORTE
Reportero:
08-31-2011
Imagen sin fechar proporcionada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), del antiguo Camino Real Tierra Adentro. El colonial Camino Real de Tierra Adentro atraviesa gran parte de México y el sur de Estados Unidos.
Imagen sin fechar proporcionada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), del antiguo Camino Real Tierra Adentro. El colonial Camino Real de Tierra Adentro atraviesa gran parte de México y el sur de Estados Unidos.
Hace más de tres siglos, cuando México aún no era México, los pasos de los pueblos indígenas y de los españoles trazaron el Camino Real de Tierra Adentro, una ruta comercial de casi tres mil kilómetros que la UNESCO ha declarado Patrimonio de la Humanidad.
Desde la capitalina plaza de Santo Domingo partía esta vereda, que surcó Zacatecas, Querétaro, Guanajuato, Aguascalientes, San Luis Potosí y Chihuahua hasta la ciudad estadounidense de Santa Fe, en Nuevo México, sembrando a su paso los cimientos de algunas de las más bellas e importantes urbes coloniales del país.
“No hay mexicano que haya viajado hacia el norte que no haya utilizado este camino”, asegura a LA GUÍA la investigadora Clara Bargellini, que recuerda como fueron los indígenas quienes dieron a los españoles las pistas en su periplo en busca de la plata de México.
El descubrimiento en el siglo XVIII de minas en Zacatecas, estado aún responsable de que México se dispute con Perú el título de primer productor de plata en el mundo, ejerció de brújula de este itinerario.
Por él se transportó también el mercurio importado de Europa y se cruzaron las distintas clases sociales, costumbres y visiones del mundo que configuraron el México mestizo actual.
UN CAMINO DE PLATA Y DE FE
Esos españoles locos por lo que los indígenas llamaban ‘lágrimas de la luna’, consideraban, según Bargellini, "una primera necesidad contar con lugares de culto donde celebrar sus misas y rezar", y fue a través de las iglesias, como crearon poblaciones ‘reales’ en aquel vasto territorio que aún no conocía asentamientos urbanos.
Esos mercados, escuelas, teatros y casas hicieron ‘real’ al Camino que los españoles seguían, inspirados por el tránsito de los indígenas pero ansiosos por convertirlo en algo que resultase tangible para su perspectiva del mundo.
"Para nosotros hoy se trata de una
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