Esta patología se produce cuando el organismo no es capaz de metabolizar el agua correctamente. Sin embargo, con el tratamiento adecuado, las personas que la padecen pueden llevar una vida normal.
Es una enfermedad poco común que se caracteriza por una importante pérdida de agua a través de la orina. En la diabetes insípida, conocida también como diabetes del agua, los riñones son incapaces de conservar el agua mientras realizan su función de filtrado.
La encargada de retener agua en el riñón es la vasopresina u hormona antidiurética. Se trata de una hormona producida por el hipotálamo, una región cerebral, y secretada por la hipófisis, según explican los expertos del sitio web “medlineplus”
Existen dos tipos de diabetes insípida: central y nefrogénica. “La diabetes insípida puede ser central cuando lo que existe es un defecto en la producción de la hormona por parte del hipotálamo”, explica Fernando Cordido Carballido, responsable del grupo de trabajo de neuroendocrinología de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición.
Por el contrario, en la diabetes insípida nefrogénica hay un fallo en la acción de la hormona en el riñón, indica el facultativo.
“La causa más frecuente de la diabetes insípida central es un fallo en el hipotálamo”, señala el doctor Cordido. Una lesión en el hipotálamo, por ejemplo un tumor, puede dañar esta zona del cerebro y dar lugar a la enfermedad, apunta el especialista.
En cuanto a la nefrogénica, “muchas veces es de origen genético”, muestra el endocrinólogo. Asimismo, hay algunos fármacos, como el litio, que dan lugar a diabetes insípida, precisa.
Los síntomas más comunes de esta patología son “la poliuria y la polidipsia”, es decir, un volumen urinario excesivo y mucha sed, expresa el especialista.
Una persona con diabetes insípida puede llegar a orinar entre quince y veinte litros al día, indica el médico.
Debido a la deshidratación que origina la
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