Cuando se habla del antibiótico natural por excelencia no hay otro más que el ajo, el cual tiene un papel importante en la buena salud humana.
El sabor que el ajo aporta a los platillos es insustituible, pero no solo tiene la función de condimentar las sopas y los guisos, sino también la de traer grandes beneficios a la salud del ser humano.
El ajo es rico en vitaminas C, A, B1, B2, zinc y vitamina B3 además contiene cantidades importantes de yodo, calcio y sodio. Se utiliza desde hace mucho tiempo en la elaboración de medicinas herbales, incluso en el tratamiento contra el acné o como repelente natural.
Consumir 11 gramos de ajo crudo agrega a la dieta 110 calorías, pero tomando en cuenta que se consume en muy pequeñas porciones, en la dieta diaria representa un valor insignificante.
EFECTOS EN LA SALUD
El ajo tiene propiedades antisépticas, bactericidas y depurativas, y su alicina actúa como un antibiótico.
Diversos estudios han demostrado que el ajo tiene efectos fisiológicos importantes en quien lo consume con regularidad, como:
• El consumo de dos dientes al día reduce la presión arterial y el colesterol hasta en un 15 por ciento.
• Ayuda a disminuir la acumulación de ateroma en las arterias, lo cual es de gran ayuda en el tratamiento de la ateroesclerosis.
• Ayuda a regular los niveles de azúcar en la sangre.
• Previene la formación de coágulos sanguíneos, reduciendo así la probabilidad de sufrir un derrame cerebral o trombosis.
• Previene ciertos tipos de cáncer, como de colon, rectal y de estómago.
• Ayuda a eliminar los metales pesados, como el plomo y el mercurio, del cuerpo.
• Funciona como expectorante y descongestionante. Ayuda a prevenir y enfrentar enfermedades de la vía respiratoria como tuberculosis, neumonía, bronco neumonía, bronquitis, asma, tosferina, resfriados, etcétera.
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