Las bebidas energéticas de los anuncios de televisión se pueden adquirir en cualquier supermercado o tienda de conveniencia. Pero, ¿estas bebidas en verdad brindan energía? ¿Son buenas para la salud? ¿Qué beneficios y qué efectos secundarios negativos tienen?
Las bebidas energéticas se componen principalmente por cafeína, hidratos de carbono y diversos azúcares de distinta velocidad de absorción, además de aminoácidos, vitaminas, minerales, extractos vegetales, acidulantes, conservadores, saborizantes y colorantes.
Muchas personas consumen estas bebidas pensando que compensan la pérdida de agua y minerales debido a la actividad física, pero no es así. Las bebidas energéticas no deben confundirse con las bebidas isotónicas.
El término “energético” hace referencia al aporte calórico de los nutrientes de un alimento o bebida y es por eso que las bebidas “energéticas” debieran llamarse “estimulantes”, debido al efecto farmacológico de las sustancias activas que componen estas bebidas.
CAFEÍNA
> Es la favorita de quienes necesitan estar despiertos y activos por la mañana, sobre todo, si se encuentran desvelados o muy cansados. Ayuda a estar alerta y atentos, pues aumenta la agudeza visual y la capacidad de reacción intelectual.
> Debido a que no produce adicción, es decir, dependencia severa a su consumo, ha sido eliminada de la lista de sustancias permitidas por la FIFA (Federación Internacional de Fútbol), WADA (World Anti-doping Association) y el COI (Comité Olímpico Internacional).
> Sin embargo, a pesar de las ventajas que los consumidores asiduos de cafeína pudieran encontrar en ella, es el ingrediente más cuestionado en las bebidas energéticas y otras bebidas que la contienen debido a los efectos que pudieran considerarse como negativos.
> Y no es que estas bebidas hagan daño a la salud, sino que alteran el estado normal del organismo pues estimulan el sistema nervioso central, el corazón, el sistema respiratorio, y producen un aumento de la presión arterial.
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