El bruxismo, gesto involuntario de apretar o rechinar los dientes superiores contra los inferiores durante el sueño puede provocar lesiones en la dentadura, pero también dolores de cabeza y de oído, insomnio, e incluso inflamación de la mandíbula.
"Aprieto fuertemente mis dientes superiores e inferiores por la noche. Los hago rechinar deslizando o frotándolos unos sobre otros de atrás hacia adelante. Me he despertado sobresaltado más de una vez, descubriéndome en esta situación. Lo vengo haciendo desde hace años. Es mi secreto. Estoy más tranquilo al saber que del 8 al 10 por ciento de la gente adulta también lo hace".
La confesión de José Luis, un hombre de 43 años afectado por el bruxismo nocturno, ofrece un testimonio de primera mano sobre el roce incontrolado de los dientes superiores e inferiores durante el sueño, que conduce lenta, pero inexorablemente, al desgaste y aflojamiento dental prematuro, entre otros efectos adversos.
Aunque no todos los afectados por el bruxismo son conscientes de ello, suele ser un hábito inconsciente difícil de diagnosticar porque pasa inadvertido, aunque algunas de sus manifestaciones diurnas lo ponen en evidencia y conviene saber reconocerlas.
Aunque pueden comprender a José Luis, los médicos y odontólogos de ningún modo están de acuerdo con su actitud resignada ante un problema que, si bien no es peligroso, puede ocasionar lesiones dentales permanentes, dolores molestos en la mandíbula, la cabeza o el aparato auditivo.
La noche es el momento de la jornada para descansar y recuperar las fuerzas gastadas durante el día, pero aunque nuestro organismo descanse del esfuerzo diario, hay ciertas partes como por ejemplo la boca, donde la actividad puede ser incluso intensa durante las horas nocturnas.
De acuerdo con los expertos, uno de los problemas más frecuentes que se manifiestan durante la noche, y del que buena parte de la población que lo padece
...