Si la madre Naturaleza ha negado curvas o el paso del tiempo las ha robado, los nuevos materiales de relleno se ponen al servicio de la mujer para diseñar unas nuevas. Está claro que las siluetas andróginas no están de moda.
El envejecimiento forma parte de la vida. Practicar ejercicio con regularidad y seguir una dieta equilibrada ayuda a mantener un buen aspecto. Pero, el paso del tiempo no tiene piedad y deja sus feroces huellas en el rostro y en el cuerpo. Para combatirlas, hoy se utilizan los rellenos estéticos tanto para borrar arrugas faciales como para recomponer volúmenes.
El exceso de vientre y la falta de cintura en las mujeres jóvenes, responde a una predisposición genética. Sin embargo, en las maduras constituye una deformación común de la silueta a partir de la menopausia, por la ausencia de estrógenos que alteran la distribución de la grasa, situándola en el tronco.
Solo la lipoescultura puede marcar una diferencia real en ambos casos, ya que es la única técnica eficaz para eliminar la grasa rebelde exactamente donde se necesita.
Con el fin de remodelar las curvas femeninas, los rellenos con grasa en las mamas, glúteos y piernas son cada vez más demandados.
Son muchas las virtudes que tienen los injertos de grasa. Entre ellas que las células madre mejoran el aspecto de la piel de la zona inyectada, explican los especialistas, para quienes el ácido hialurónico tiene la ventaja de que el resultado es inmediato, aunque cuenta con la desventaja de que los tratamientos realizados con este producto solo duran un año y son más caros que otros métodos de relleno.
Según su forma, el trasero responde a tipos como triste, plano, rectangular, cuadrado, en forma de "V" o de "A", todos ellos lejos del glúteo redondo y respingón, modelo deseado por la mayoría de las mujeres
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