Quien no toma la iniciativa para mover e invertir su dinero y se detiene ante el riesgo, prefiriendo permanecer en su zona de seguridad, no piensa ni actúa como millonario y, por lo tanto, no tiene el potencial para serlo.
Empezar a pensar como millonario implica cambiar paradigmas, desarrollar capacidades y conocimientos, arriesgar seguridades, e invertir con precaución. Se trata de vencer miedos, comprometerse con una meta y asumir que usted mismo/a es responsable de su destino financiero.
Según Mario Borghino en su libro “El arte de hacer dinero”, las personas ricas tienen una forma peculiar de pensar y de hacer las cosas con respecto al dinero. Borghino afirma también que se juzgan a sí mismas y a los demás de manera diferente a como lo hacen las personas comunes. Entienden la vida y los negocios de forma distinta, pues tienen hábitos que los llevan a la riqueza o a la escasez.
Pensar como millonario
1. Pensar que la vida se puede construir. Piense que es usted quien tiene el control de su vida financiera, podrá dirigirla y tener control de los resultados. Si no piensa así, tomará el papel de víctima, culpará a otros de su situación y se justificará a sí mismo/a.
2. Pensar en grande, no en los obstáculos. Su vida financiera puede transformarse y pasar a un nivel distinto. Si se limita a la economía que proviene de un sueldo limitante, no aprovechará las posibilidades más cómodas de administrar su propio dinero.
3. Pensar en la riqueza, no en los ingresos. No se limite a pensar en su sueldo como único ingreso, dejando de lado sus activos, rentas e inversiones. En otras palabras, piense en su riqueza, en lo que gana aún mientras descansa.
4. Actuar a pesar del miedo. La acción y el movimiento del dinero es lo que
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