Una vez concedida la posada, da inicio la convivencia y todas las demás tradiciones de la posada, como la piñata y la convivencia entre familias y vecinos.
La tradición de las posadas ha ido cambiando de generación en generación, adaptándose a las costumbres del tiempo, del lugar y de la gente: desde las misas de aguinaldo hasta los barrios y las familias.
Por el motivo que sea, una gran forma de convivir con la familia y los vecinos -en especial en estas fechas-, es celebrando una tradicional posada navideña.
Una posada tradicional inicia primero con el canto de las letanías que representan la petición de albergue de María y José a nueve posadas, para después seguir con la alegría y la convivencia familiar o vecinal. Lo que nunca puede faltar son los cantos, la piñata, la convivencia, la cena, la colación y el ponche de frutas calientito.
Celebrar una posada es una forma de unión social importante a nivel familiar y entre vecinos y personas del barrio, pues se forman o refuerzan lazos de amistad, convivencia y solidaridad entre las personas que participan alrededor de una tradicional posada.
PRIMER PASO: PEDIR POSADA
Para simbolizar este evento, los invitados hacen dos grupos: uno de estos grupos será el de los “peregrinos” y deben salir de la casa acompañados de velas, luces de bengala y figuras que representan a José y María, los cuales piden posada en la puerta entonando la siguiente letanía:
Peregrinos: En el nombre del cielo os pido posada, pues no puede andar mi esposa amada.
Posaderos: Aquí no es mesón, sigan adelante, no les puedo abrir: no vaya a ser un tunante.
Peregrinos: No sean inhumanos, tengan caridad, que el Dios de los Cielos, se los premiará.
Posaderos: Ya se pueden ir, y no molestar; porque si me enfado, os voy a apalear.
Peregrinos: Venimos rendidos desde Nazaret. Yo
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