Quedarse dormido durante el día puede obedecer fundamentalmente a dos causas: un sueño nocturno no reparador o un problema neurológico. La ciencia médica le ha puesto nombre y apellidos a este problema: Somnolencia Diurna Excesiva.
Morirse de sueño mientras es de día constituye un gran problema entre la población mundial, sobre todo adulta y residente en países de Occidente, y suele deberse a desórdenes del ritmo circadiano, o biológico. Las personas que trabajan de noche o que cruzan varias zonas horarias cuando viajan pertenecen a los grupos más expuestos a lo que los protocolos clínicos denominan Somnolencia Diurna Excesiva.
Estos desórdenes se caracterizan por alteraciones persistentes y recurrentes del sueño, dificultad para quedarse dormido en la cama y excesiva somnolencia cuando se está despierto.
HORAS INCOMPATIBLES
Este problema se está incrementando como consecuencia de la crisis económica, los problemas laborales y la ansiedad derivada de las noticias que continuamente alertan sobre este asunto.
Es más, se estima que entre un 30 y un 50 por ciento de la población sufre insomnio -en la mayor parte de los casos transitorio y de corta duración-, aunque hasta un 10 por ciento de las personas lo refiere de forma crónica -de varias semanas, años o meses-.
El insomnio se produce justamente cuando las horas de sueño programadas o deseadas no son compatibles con los ritmos circadianos de nuestro organismo.
Este estado patológico, que es consecuencia de esa falta de sueño reparador, también se caracteriza por la incapacidad o dificultad para mantener el rendimiento psicológico, intelectual y físico, tanto en las actividades laborales como de ocio.
El sueño nocturno no reparador causante de la Somnolencia Diurna Excesiva, también conocida como hipersomnia, puede obedecer a causas mecánicas, como por ejemplo una sobreexcitación provocada por el consumo de sustancias estimulantes, ya sean drogas, fármacos, café, tabaco o alcohol.
Un factor desencadenante también
...