Un detector de humo adecuadamente instalado es la única cosa en su hogar que puede alertarle a usted y su familia sobre un incendio las 24 horas del día y los 7 días de la semana. Si aún no lo ha hecho, instale hoy mismo un detector de humo en su hogar.
Si su alarma de humo fue instalada antes de octubre 10, 2000, debe ser reemplazada.
Los detectores de humo no son costosos y valen la pena por las vidas que ayudan a salvar. Los de ionización y fotoeléctricos cuestan entre $6 y $20. Los detectores de humo con doble sensor cuestan entre $24 y $40.
En Estados Unidos, alrededor de 3,000 personas mueren cada año en incendios caseros. La mayoría de estas muertes ocurrió en viviendas que no tenían un detector de humo en funcionamiento.
La campaña Instale. Revise. Proteja, es parte del esfuerzo de la Administración de Incendios de Estados Unidos para reducir en todo el país las muertes y heridas ocasionadas por incendios, animando a los residentes a que instalen detectores de humo en sus casas y que los revisen y mantengan de forma regular. Los detectores de humo y los aspersores en funcionamiento salvan vidas.
Un detector de humo en funcionamiento puede ayudarle a usted y a su familia a escapar de un incendio casero mortal. También puede ayudar a salvar las vidas de los bomberos que, de otra forma, tendrían que arriesgar sus vidas para buscar a los residentes de una casa que se está incendiando. Un detector de humo en funcionamiento analiza continuamente el aire para descubrir si hay humo, las 24 horas del día y los siete días de la semana. Este nunca duerme.
La USFA le anima a que practique la seguridad en incendios y a que usted haga lo que le corresponda para salir, antes de que los bomberos tengan que entrar.
¿CUÁN SEGURA ES SU CASA?
Usted no lo sabrá hasta que realice una inspección de seguridad contra incendios. Realice de forma regular una inspección de seguridad contra incendios. Use los siguientes consejos para ayudarse en la inspección:
» Mantenga la ropa, cobijas, cortinas, toallas y otros artículos que se encienden fácilmente, al menos a tres pies de los calentadores y alejados de los quemadores de la cocina.
» Coloque los calentadores donde no puedan volcarse fácilmente.
» Haga que un profesional limpie e inspeccione las chimeneas cada año.
» Despeje
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