“recomendó” de un modo políticamente correcto que sus ciudadanos evitasen a toda costa los viajes “no esenciales” a México. La referencia al término viaje “no esencial” es salida fácil y concepto subjetivo, tal como argumenta Eric Winer en World Hum.
De cualquier modo, convencer al turismo internacional de que Yucatán, Oaxaca o Jalisco son seguros va a llevar tiempo, dinero y esfuerzo. La sombra del virus y las historias espeluznantes de los decapitados de Ciudad Juárez van a jugar en contra de México ahora más que nunca; ahora cuando el mundo entero ha estado asomándose por un agujerito a sus trapos sucios y a los trapos sucios que otros le han metido en la lavadora que ciudadanos y gobernadores llevan meses intentando llenar con ahínco de reforma. Las primeras remesas de ropa por ahora han salido teñidas; el agua turbia.
Pero nuevas iniciativas están en camino, como un plan que Calderón está poniendo en marcha de reactivación económica con importantes incentivos fiscales y estímulos al turismo. Entre dichos estímulos, el Presidente planea reducir temporalmente los impuestos a los cruceros, así como promocionar la imagen de México en el extranjero.
Dicen que después del temporal llega la calma. Devolvámosle a México su turismo y su dignidad. Que vuelvan a contarnos de las tardes amarillas...