ESPALDA PLATEADA, ¿ERES TÚ?
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espalda plateada, dos machos, tres hembras y cuatro bebés”, explica Oliver con tono pausado antes de partir. Tiene un diente de oro y ademanes de felino. Es tan capaz de sobrevivir a los caprichos de la selva como los guardianes del Parque de los Volcanes, que se encargan de seguir a los gorilas día y noche para organizar estas visitas y protegerlos de los ataques de cazadores furtivos. Tras 45 minutos en todoterreno, llegamos a la loma del volcán Bisoke. El ascenso comienza en un pueblo poco acostumbrado a los turistas, donde algunos acarrean bidones de agua (una tarea lamentablemente muy común en Ruanda) y otros miran con descaro y con repulsión. Somos ocho blancos como tantos otros que han despojado a estos países de África central de sus bienes y su paz. A medida que ascendemos, dejamos atrás postales místicas e imágenes descorazonadoras: un niño y una vaca mirando al horizonte fuera de una choza de barro, un joven en traje al final de un sendero montañoso, niñas acarreando agua a la congolesa de la mano. Los guardianes del parque avisan a Oliver a través de un walkie talkie de la localización de los gorilas, mientras los militares que nos acompañan con machetes y escopetas abren camino en la selva y se preparan para disparar al aire en el caso de que alguna amenaza animal aparezca. Ortigas, toneladas de bambú y monólogos de Oliver, más tarde llegamos al evasivo grupo de gorilas que se ha ido desplazando desde el alba en busca de comida. Se nos indica respetar la distancia de siete metros. Los primates no comparten en vano más del 97 por ciento de nuestros genes; son terriblemente humanos. Los bebés juegan, el espalda plateada engulle tallos de bambú a una velocidad ... |
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