En los diez años que llevo viviendo en este país nunca había sentido tanta tensión como la que se respira en este momento. Las emisiones del noticiero en español abren casi siempre con un nuevo ataque contra los inmigrantes, los titulares de los periódicos hablan sobre una nueva medida que los legisladores estatales o federales quieren impulsar para frenar la inmigración, con la excusa de proteger al país de ataques terroristas, del crimen organizado, de los ladrones de empleos y hasta de las fábricas de americanos, como podrían ser consideradas las madres indocumentadas cuyos niños nacen en Estados Unidos.
Nunca antes se sentía tanto temor de caer en una redada o que alguien golpee a la puerta con una orden de deportación, pero tampoco se veía el miedo en aquellos que ya son residentes, que cuentan las horas para lograr su ciudadanía antes que a algún “genio” se le ocurra cambiar las reglas, y hasta en ciudadanos que sienten que deben portar su pasaporte para evitar problemas con la policía por lucir diferente.
Madres que temen enviar a sus hijos a la escuela, hijos que sufren por la condición legal de sus padres. Quizá no todos los estados están sufriendo esa paranoia, pero cada vez son más los sitios que quieren ir endureciendo las medidas contra la inmigración.
Florida para no ir tan lejos, se perfila como el próximo estado en adoptar una medida similar a la de Arizona, y ya en las calles de algunos condados se está viendo cómo los oficiales de la oficina del Sheriff estudian las normas de legislaciones como la 287g para ser implementadas.
Lo paradójico de esto es que la mayoría de quienes promueven leyes contra los inmigrantes, tienen una historia de inmigración en su pasado, muchos son nietos, hijos o familiares de inmigrantes que fueron discriminados por hablar o lucir diferente. Muchos de ellos vivieron con el estigma de ser WOPs (with out papers) como hoy viven otros con el estigma de “illegal”.
Ésa es la vida, la gente pierde la compasión, la tolerancia y olvida que un día este país le tendió la mano a uno de los suyos, que muchas personas lucharon para que ese abuelo, padre o familiar tuviera los mismos derechos que hoy ellos quieren quitarles a otros que llegan por las mismas razones que llegaron sus antepasados.
La comunidad hispana se debe sentir orgullosa este mes que comienza
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