Deliciosas como tentempié y para satisfacer el exigente paladar de los niños, las salchichas son un viejo arte culinario, al igual que los quesos.
Desde pequeños, todos alguna vez han consumido salchichas; ya sea en fiestas en forma de hot dogs o como botana frente al televisor, acompañadas de aceitunas, vegetales y salsa.
Son un platillo popular en todo el mundo, tanto así que la mayoría de los países del mundo tienen sus propias recetas para prepararlas. Las variedades más populares son la bologna, la chistorra, el chorizo, la longaniza, la mortadela, el salami, el pepperoni, la morcilla y la butifarra, entre muchas otras. En general, todas se catalogan bajo un nombre común: embutidos.
PREPARACIÓN DE LAS SALCHICHAS
Las salchichas son un alimento a base de carne molida de cerdo o de res; aunque a veces combinan ambas. Este alimento es el resultado de una técnica antigua para preservar los alimentos, como la carne seca, los quesos añejos y el vino.
Para elaborarlas se utilizan las partes del animal que son comestibles y nutritivas, pero que no tienen un aspecto agradable a la vista, como lo son las vísceras y la sangre. Éstas se combinan con otros ingredientes como sal, hierbas y especias, se muelen y se vierten o “embuten” en una envoltura plástica que les da su forma característica. De ahí el nombre de “embutidos”.
INFORMACIÓN NUTRICIONAL
Las salchichas, por contener carne de origen animal, son una gran fuente de proteínas. Tan sólo 100 gramos de salchichas contienen 15 gramos de proteína pura. Además, contienen tiamina y vitaminas B3, B6, B12 y D.
La falta de niacina, mejor conocida como vitamina B3, es muy rara en los países en vías de desarrollo. Su deficiencia causa irritabilidad, falta de concentración, ansiedad, fatiga, apatía y depresión, además de reducir la velocidad del metabolismo.
Sin embargo, su consumo
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