Esto es lo bueno de hacer críticas a los carros. Uno accede a los mejores vehículos en el mercado, los prueba y los disfruta, pero no los tiene que mantener.
Esta semana llegó el Chevrolet Camaro, un auto con una mala eficiencia energética –sólo consigue 16 millas por galón en ciudad y 24 en autopista, con un gasto anual en gasolina de $2,051–, pero con una potencia digna del motor 6.2L V8 SFI que lleva y que lo deja en cabeza frente a sus competidores.
El modelo 2SS Coupé 2010 fue el que probamos, un auto de $37,365, con una transmisión manual de seis velocidades, con 426 caballos, con asientos que pueden calentarse, con luz ambiente en la puerta, bluetooth para el celular, nueve altavoces, mando universal para abrir la puerta del garaje, y un largo etcétera.
Aunque, lo malo de hacer críticas a los autos es que uno no los puede disfrutar completamente: son demasiados artilugios para una sola semana. No se puede tener todo.
Pero esta vez no quise quedarme sin probar el sistema OnStar que ofrecen los vehículos de General Motors. Este es un muy avanzado sistema de navegación que le indica giro a giro el próximo movimiento.
Y también puede ayudar a los conductores en muchas otras situaciones: asistencia para abrir la puerta de forma remota, llamar para recibir ayuda, permite hacer y recibir llamadas de forma segura desde el auto, potente recepción de llamadas, reconocimiento de voz, buscar establecimientos y puntos de interés, conseguir asistencia para cambiar una rueda o conseguir gasolina.
Además, en caso de que le roben el automóvil, el sistema puede localizarlo. Y para colmo de moderno, OnStar envía correos electrónicos con informes sobre el estado del vehículo. El básico viene de serie con las versiones LS y 1SS, mientras que los 1LT, 2LT y 2SS tienen el
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