las manos, las plantas de los pies y la frente son las áreas donde el exceso de sudor hace más hincapié, ya que en ellas residen un mayor número de glándulas sudoríparas que en el resto de la piel. Ahora, la toxina botulínica, además de eliminar las arrugas faciales, pone freno al sudor, inhibiendo los impulsos neurológicos que estimulan la sudoración.
Su aplicación es sencilla y segura, pero debe hacerse bajo supervisión médica en centros homologados. El botox no impide dejar de sudar, sino reducir la sudoración a valores normales o ligeramente más bajos, evitando que se moje la ropa.
La técnica consiste en introducir pequeñas dosis de toxina botulínica mediante inyecciones subcutáneas en la zona a tratar. Aunque no es doloroso, se suele aplicar anestesia local por refrigeración o troncal para amortiguar el dolor, sobre todo cuando se aplica en la palma de las manos y en la planta de los pies.
Los efectos comienzan a notarse a partir de las veinticuatro horas del pinchazo y va aumentando progresivamente día a día hasta que alcanza su máxima acción en una semana y libera de esa sudoración excesiva entre seis y ocho meses.
Las inyecciones de botox no tienen efectos secundarios, salvo pequeños hematomas en la zona tratada, que desaparecen de forma espontánea sin precisar otro tipo de tratamiento. Se debe precisar que la toxina botulínica está contraindicada durante el embarazo y la lactancia, en enfermos con trastornos neuromusculares, ya que puede interferir en otras medicaciones y en pacientes que mantengan tratamientos con antibióticos del grupo de los aminoglucósidos.
La simpacticotomía, intervención quirúrgica que interrumpe la cadena nerviosa simpática, es otra técnica para tener bajo control al sudor.
...