La ciencia confirma que un excesivo consumo de azúcar puede llegar a convertirse en adicción. La clave es sencilla: azúcar sí, pero consumirla con moderación.
¿Siente a veces unas ansias incontrolables de comer chocolate o de llevarse al dulce a la boca? ¿Se siente frustrado cuando busca y rebusca un caramelo en su bolso o bolsillos sin poder encontrarlo? ¿Echa cucharadas y más cucharadas de azúcar a sus cafés e infusiones? ¡Quizá sufra adicción a la sacarosa!
De acuerdo con un estudio realizado en ratas de laboratorio por investigadores de la Universidad de Princeton, el consumo elevado de azúcar puede originar una adicción, así como un patrón de conducta de consumo en aumento y signos de la abstinencia después de dejar de tomar esta sustancia alimenticia.
Los expertos de Princeton también han comprobado que los animales estudiados mostraban conductas de búsqueda ansiosa de azúcar y recaídas en la ingestión de este endulzante, en una conducta que podría ser extrapolable a los seres humanos.
"Los atracones de azúcar son una forma de adicción, producen cambios de conducta y generan adaptaciones cerebrales en los consumidores”, señala Bart Hoebel, director del estudio, quien opina que estos descubrimientos podrían tener implicaciones en el tratamiento de personas con trastornos de la alimentación.
En las investigaciones dirigidas por Hoebel, cuando se privaba a una serie de ratas entrenadas al azúcar durante un lapso prolongado, realizaban mayores esfuerzos para conseguirla cuando se les proporcionaba de nuevo en su entorno.
Los animales consumían más azúcar de una vez de lo que habían hecho antes, lo cual sugiere –según los investigadores– que experimentan conductas de búsqueda y recaída. Además, su motivación por el azúcar había crecido.
Después de que se les retirara el azúcar, los cobayos tomaban más alcohol de lo normal, mostrando así que el consumo excesivo de azúcar había forzado cambios
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