mito o una falsa creencia, pensar que ingerir fruta después de las comidas provoca la fermentación de la misma en el estómago o nos haga subir de peso. De hecho, la mejor prueba para corroborar que comer fruta de postre es beneficioso está en que tradicionalmente la dieta mediterránea incluye fruta de postre.
POCO CALÓRICA
Como fruta de temporada se puede encontrar de octubre a marzo, y lo que más destaca de ella es su alta riqueza en vitamina C. De hecho degustar uno o dos, según el tamaño, cubre las necesidades diarias de esta vitamina.
Además, se trata de una fruta poco calórica, que aporta una cantidad moderada de hidratos de carbono y azúcares, tiene gran cantidad de fibra soluble, perfecta para regular los niveles de colesterol y azúcar en sangre, así como para facilitar el tránsito intestinal.
Si lo que quiere es perder peso, también está recomendada por su efecto saciante. Es especialmente favorable para las embarazadas por su importante contenido en ácido fólico.
El magnesio también está entre sus propiedades, por lo que resulta un buen tonificante del sistema circulatorio y los músculos; aporta más potasio que el plátano, su ingesta ayuda a reducir el riesgo cardiovascular y a regular la tensión arterial. Mejora el sistema inmunológico y aumenta las defensas del organismo.