Bien sabemos que frutas y verduras benefician la salud y previenen dolencias, pero ¿por qué no las consumimos como debemos? ¿Qué esperamos entonces para incluirlas en nuestra alimentación cotidiana? Ir reemplazando poco a poco las comidas rápidas, los alimentos menos convenientes y los productos refinados, es un seguro… ¡de corazón!
Una de las opciones más sencillas y eficaces para quienes quieren dar un contenido más verde a su alimentación consiste "en ir cambiando los hábitos nutritivos".
Aunque los vegetales crudos pueden ser algo más beneficiosos que los cocidos, lo importante es consumir la suficiente cantidad, ya sea frescos, congelados o enlatados, afirman los especialistas en nutrición.
Si queremos prevenir las dolencias cardiovasculares, que son la primera causa de mortalidad en el mundo desarrollado, todas las frutas y verduras frescas que consumamos pueden considerarse pocas.
En todos los estudios realizados a lo largo del tiempo con diferentes poblaciones, siempre se ha encontrado una alta correlación entre el elevado consumo de frutas y verduras y la baja incidencia de enfermedades cardiovasculares.
Pero el problema no es la falta de información, porque la mayoría de las personas saben que las frutas y verduras benefician su salud y no cesan de acumularse evidencias sobre su papel preventivo del deterioro orgánico y de las principales dolencias, no sólo coronarias sino también de distintos tipos de cáncer.
La cuestión es que, aún sabiendo todo esto, muchas personas siguen sin consumir la cantidad suficiente de vegetales. Entonces, la solución radica en proponer a la gente distintas opciones, para que pueda llevar una alimentación más verde sin apenas esfuerzo ni mayores complicaciones.
Una de las opciones más sencillas y eficaces para quienes quieren dar un contenido más verde a su alimentación cotidiana pero no les apetecen los vegetales, no están iniciados en este tipo de comidas, o no pueden estar pendientes de las recetas que consumen, consiste en ir cambiando los hábitos nutritivos.
CAMBIAR LOS HÁBITOS,
POCO A POCO
La idea que se propone consiste en ir reemplazando poco a poco las comidas rápidas, los alimentos menos convenientes y los productos refinados, por un mayor contenido de frutas y verduras en general, aunque sin centrarse en ninguna en especial.
Como orientación, los nutricionistas aconsejan probar las verduras de la dieta mediterránea, desde el brécol, los puerros y el apio, hasta las coles de Bruselas y la lombarda, y la gran variedad de productos vegetales que componen esta saludable alimentación.
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