comerciales. Nosotros sentimos lo mismo que siente el lector y nos hemos identificado con eso. A mí me gusta mucho preguntarle al lector qué lee, qué le gusta, cuáles son sus intereses para podérselo dar. Yo no hago una revista para mí, sino que la hago pensando en la gente que la lee”.
Y los lectores lo sienten y no son pocas las cartas de agradecimiento, llamadas, correos, que llegan al buzón de Luis Eduardo y del equipo de LA GUÍA para felicitarles. “Mucha gente se identifica con lo que escribimos y me dejan razones en el teléfono que me hacen llorar.
Yo recibo cartas desde la cárcel, de gente que dice que la revista es una compañía. La gente la lee y siente una voz de esperanza. Hay también quienes llegan y me dicen ‘lo que escribió usted acá –o lo que sacó usted en la revista- me hizo reflexionar sobre algo, cambié de vida por algo que usted escribió’. Eso es bien lindo, muy bonito. Es lo que a uno le llena, lo motiva. Y comentarios así son los que lo hacen a uno seguir trabajando, porque la gente aprecia lo que uno hace y el premio más importante que nosotros tenemos es la fidelidad de la gente”.
Esperamos seguir contando con la suya.
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