internarnos en los rincones de nuestra mente: estamos tan acostumbrados a que piensen por nosotros que nos sentimos perdidos en un espacio tan inmenso y enigmático, como es el de nuestra realidad interior. Por eso huimos del silencio y la soledad, buscando algo que nos distraiga.
Lo cierto es que sin un verdadero auto-conocimiento de nuestras propias capacidades, necesidades y limitaciones es muy difícil progresar y ser feliz. “Hay que pensar en los aspectos de nuestro carácter que nos ayudan a avanzar y los que nos frenan. A veces nos apegamos a un estilo de vida por el temor a lo nuevo”, señala.
“Para construir nuestro milagro personal es fundamental mantener un diálogo íntimo. Se trata de revisar cuestiones que hemos relegado a un segundo plano por falta de tiempo y analizar cuáles son nuestras prioridades (familia, pareja, amigos, sueños, salud...) y le dediquemos el tiempo suficiente”, dice Giglio.
“Hay que comprobar si nuestra vida se ajusta a nuestras expectativas y necesidades, y, si no es así, intentar hallar propuestas y soluciones para conseguirlo. ¡Todo es posible, si realmente creemos en ello!”, finaliza.