ello sucede porque “las imágenes positivas que proyectamos en nuestra mente ayudan a disolver los temores, inseguridades y malestares y permiten abordar los desafíos, conflictos y dificultades con más confianza”.
“Precisamente, se trata de apostar por la confianza: en uno mismo, en los demás, en el propio cosmos o consciencia cósmica, que en las religiones se asocia al concepto de Dios”, dice Giglio.
“Al igual que confiamos en que a cada latido y respiración le seguirá otro, hemos de confiar en que el Universo que mueve los átomos y galaxias nos dará los recursos para afrontar los retos y adversidades que nos presenta la existencia”, aconseja.
LA FELICIDAD
ESTÁ A SU ALCANCE
Para este terapeuta, "la confianza es la mejor opción de la mente, al darle más claridad y capacidad para encarar las pruebas que se le avecinen con eficacia. Vivir en la confianza es sentir que, llegado el momento de las encrucijadas, sabremos hallar las claves y decidiremos lo que haga falta”.
“Confiar también significa saber que el tiempo va a nuestro favor y que cada día somos más competentes y sabios. Si echamos la vista atrás veremos que al final todo se arregla”, sugiere.
Para construir nuestro propio milagro personal, es decir, aquello que para cada uno de nosotros representa la felicidad y la realización personal -señala el terapeuta y maestro de meditación-, “hemos de bucear en nosotros mismos, porque para estar bien con los demás y en armonía con el Universo, hay que estar bien interiormente”.
Afirma que “a través de los medios de comunicación e Internet estamos en contacto con el mundo, pero hemos olvidado cómo estar a solas con nuestros pensamientos”. A veces incluso sentimos cierto temor al abandonar el ajetreo cotidiano e
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