las rondas de citas rápidas, los hombres rotaban por la sala en tanto que las mujeres permanecían sentadas en un lugar.
Después de mantener cada una de las "citas" de cuatro minutos, los participantes informaron sobre su deseo romántico por la otra persona y qué nivel de confianza les merecía el encuentro. Tras cada cita, también indicaban si estarían interesados en ver nuevamente a la persona con la que acababan de charlar.
Tanto las mujeres como los varones se mostraron menos exigentes cuando rotaban y más exigentes cuando permanecían en su asiento. El trabajo también descubrió que aquellos universitarios que rotaban, es decir, que iban de una mesa a otra, tendían a expresar un mayor interés en volver a encontrarse con sus parejas de "speed dating" que los que se quedaban sentados.
"Esta investigación sugiera algo fascinante: que la diferencia en la selectividad amorosa podría deberse a los roles que hombres y mujeres desempeñan en los primeros segundos de un nuevo contacto romántico, es decir, al acto físico de quién se acerca a quién", explica el autor del estudio, el doctor Eli J. Finkel.
Según este psicólogo, el sólo hecho de aproximarse físicamente a una pareja potencial para tomar contacto o entablar una conversación, parece aumentar el deseo por la persona que se acerca y toma la iniciativa.