Botar acciones con el primer indicio de problemas puede ser un mal reflejo, especialmente cuando resulta que los datos obtenidos son imprecisos o equivocados. El precio tiene una caída en las noticias, los inversionistas precipitados venden a un costo inferior y, de repente, las acciones se recuperan cuando la verdadera historia sale a la luz. Pero el daño al bolsillo ya está hecho.
Invertir en la bolsa consume y exige tiempo, y puede ser particularmente arduo para los inversionistas responsables que basan sus selecciones en más que estados financieros.
Si ese es el camino que ha escogido, haga el trabajo pesado hasta que esté cómodo con sus inversiones. Eso le dará la confianza para mantener la calma cuando surjan las malas noticias.
Por último, cuando las noticias negativas reales lleguen y sean ciertas, no trate de huir vendiendo todas sus acciones a la vez. Podría tener sentido retirarse de la sociedad o fondo mutuo vendiendo sus acciones de manera gradual. De esta forma, aún será fiel a usted mismo, sin dejar de ser generoso con sus ahorros.