Una visita inminente es el encendedor de la chispa de motivación para limpiar la casa. Sin embargo, no siempre contamos con tiempo suficiente para realizar a cabalidad esa tarea. A continuación, algunos consejos para desaparecer rápidamente el desorden imperante.
* Crear una lista de tareas y priorizar: Las habitaciones más visibles durante la permanencia de la visita son las que deben limpiarse primeramente y con tesón. Entre éstas: el pasillo de entrada, la sala de estar, la cocina y el baño de invitados.
* Control del desorden: Recorra cada una de esas habitaciones con un cesto o bolsa grande y saque de los mismos objetos ajenos a las mismas, como aquellos que pertenezcan a otros sitios. Una vez que haya “liberado” esas habitaciones de esa carga, tendrá una mejor idea de las secciones que necesitan una limpieza a fondo. Por ejemplo, aunque probablemente no tenga que pasar la aspiradora, sí necesitará desempolvar las superficies visibles.
* Ojos que no ven…: Hay enormes posibilidades de que sus invitados no van a abrir los armarios ni a mirar bajo las camas. Por tanto, si le falta tiempo, acumule objetos en esos sitios hasta que pueda hallarles una ubicación permanente. Saque con anticipación todo aquello que necesite para agasajar a sus invitados, como platos para servir o tazas de café. Así no tendrá que abrir estantes ni armarios y exponer un desorden potencial ante los ojos de los invitados.
* Cree un juego de limpieza: Use un cesto pequeño o gavetero portátil guardar paños para sacudir polvo, limpiador de cristal, un cepillo dental viejo para los sitios de difícil acceso, toallas de papel y otros artículos de uso frecuente. Lleve el cesto o el gavetero portátil de habitación en habitación mientras limpia, y ahorrará ese tiempo precioso que invertiría en
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