El Vino,
¡además de rico es muy saludable!
Si
hace algún tiempo sólo teníamos claro que
el vino nos provocaba placer, desde hace unos años se han
revelado beneficios y propiedades que su consumo moderado puede
dar. A aquellas investigaciones que establecían que una
o dos copas actúan como buenos antioxidantes en la sangre,
se han agregado nuevos estudios que aseguran que existen más
beneficios vinculados a la mujer y a todos aquellos que tengan
riesgo cardiovascular. De acuerdo a lo expuesto en el último
congreso Vinsalud 2002 en el que participaron más de 50
científicos extranjeros expertos en el consumo moderado
del vino y la salud humana.
Resultados de un estudio reciente, fueron publicados
en la revista Annals of Internal Medicine, puntualizando que los
bebedores de vino tuvieron una mortalidad por enfermedad coronaria
cardíaca y por cáncer significativamente menor que
aquellos bebedores que evitaron el vino en su ingesta. El doctor
John Folts, de la Universidad de Wisconsin, y Waterhouse, Frankel
y German, de la Universidad de California, atribuyen a los antioxidantes
presentes en el vino tinto la responsabilidad de reducir el índice
de oxidación del LDL, la formación de plaquetas
y la acumulación de grasa en las arterias. A estos conceptos
se aúna el doctor Alan Croizer, uno de los científicos
más prestigiosos del mundo reconocido en el estudio del
poder antioxidante del vino, y el doctor Thomas A. Pearson, de
la Asociación Americana del Corazón, advierte que
el alcohol no debería ser consumido por personas con antecedentes
familiares de alcoholismo, triglicéridos elevados o problemas
de páncreas, hígado, corazón e hipertensión.
Tampoco las embarazadas deberían consumirlo.
Las propiedades dietéticas y terapéuticas
de vino son reconocidas actualmente por la ciencia moderna. Pero
es evidente que estas propiedades se expresan mejor cuando la
calidad del producto es excelente y se ha tenido un especial cuidado
en el cultivo de las uvas. Las principales propiedades del vino
son las siguientes:
Es alimento, tiene un valor nutritivo y es
en efecto una sustancia alimentaria que aporta al organismo unos
elementos perfectamente asimilables.
Es
tónico: La tonicidad del vino tiene su origen principalmente
en los taninos. Mientras más rico en taninos más
tónico será el vino. Esta tonicidad se manifiesta
no solamente en niveles físicos, sino también psíquicos.
El vino es, pues, un medio natural de recuperación si es
tomado después de un esfuerzo físico. El vino tinto,
sobre todo si es viejo, es particularmente indicado en períodos
de convalecencia, o en el transcurso de enfermedades infecciosas.
Es equilibrante nervioso: El profesor Fiessinger
afirmaba que "el vino mantiene en un justo equilibrio la
mente y los sentimientos", desarrolla en efecto propiedades
euforizantes particularmente beneficiosas para la depresión.
Se recomienda sobre todo cuando el paciente debe, por razones
particulares, observar unas restricciones alimentarias por razón
de dieta terapéutica.
Es digestivo: De buena calidad, absorbido en
dosis razonables en el curso de las comidas, facilita el mecanismo
de la digestión. Es muy rico en vitamina B2. Esta vitamina
permite eliminar las toxinas y la regeneración del hígado.
Participa de una manera activa en el metabolismo de las proteínas
y de los glúcidos.
Estimula la segregación de los jugos
gástricos. Es particularmente indicado con las carnes y
pescados, pues facilita el proceso digestivo. También se
reconoce que el consumo de vino tinto, fuente de taninos, actúa
sobre las fibras lisas de la musculatura intestinal y aumenta
así las propiedades peristálticas, siendo un medio
suplementario para evitar el riesgo de constipación. Un
buen vino puede entonces revelarse como eficaz en el tratamiento
de colitis espasmódica.
Es diurético: Particularmente el vino
blanco es diurético. Los vinos blancos ácidos y
también los cavas son ricos en tartratos y en sulfatos
de potasio que actúan como benéfico sobre los riñones,
asegurando así una mejor eliminación de toxinas.
Es remineralizante: Contiene una fuerte concentración
de sales minerales que son del todo perfectamente asimilables.
Entre ellas, se deben citar sobre todo el calcio, potasio, magnesio,
silicio y también zinc, flúor, cobre, manganeso,
cromo y el anión mineral sulfúrico.
Es bactericida: La acción bactericida
del vino ha estado presente desde al antigüedad. Se manifiesta
después, sobre todo, de epidemias. En 1886, Rambuteau remarca
que los bebedores de vino eran menos sensibles al cólera
que los bebedores de agua. Recientemente el profesor Masquelier
ha demostrado el poder bactericida de los tintos de Burdeos en
casos de "collibacillose". Investigadores canadienses
descubrieron que el vino tinto podía atacar ciertos virus,
entre ellos los de la poliomielitis y del herpes. Las propiedades
antisépticas del vino son más elevadas cuando el
vino es viejo.
Es antialérgico: Para el profesor Masquellier
es evidente que el vino se opone a todo exceso de formación
de histaminas, que es el elemento responsable de los fenómenos
alérgicos. Por otra parte, la riqueza de manganeso y de
vitamina B hace del vino un buen antialérgico.
Se puede decir por último que el vino
tiene una acción benéfica sobre el sistema cardiovascular.
En efecto es en el sistema cardiovascular donde el vino parece
actuar con el máximo de eficacia. El laboratorio del profesor
Masquelier ha demostrado que ciertos constituyentes del vino podían
prevenir el infarto de miocardio. Los constituyentes responsables
de esta acción protectora son las procianidinas.
El consumo moderado de vino mejora la función
pulmonar e incrementa la salud y la longevidad. Cuando hablamos
de consumo moderado, se hace referencia a 2 o 3 copas diarias
de un buen vino. Bebiendo con responsabilidad y medida, podremos
vivir más tiempo y con una mejor calidad de vida, puesto
que incrementa en la sangre el HDL "colesterol bueno"
y hace disminuir al LDL "colesterol malo". Mejora la
circulación de sangre en el cerebro, protegiéndonos
así de la formación de aneurismas, nos protege de
la locura y también combate el estrés.
Pero como ya dijimos el vino hace bien, pero
bebiéndolo con responsabilidad. ¡Beber con medida
alarga la vida! Pasteur afirmó que: "El Vino puede
ser considerado como la más higiénica de las bebidas".
La Dieta Mediterránea pregona que un vaso de vino tinto
en las comidas es sano y ayuda a prevenir el colesterol. El vino
en la cocina es beneficioso y sabroso, ya que pueden comer sin
problemas niños y ancianos, debido a que el alcohol se
evapora y solamente queda el gusto.
Nueve normas sobre vino y salud:
1- Es una bebida para adultos sanos, absolutamente incompatible
para las mujeres en estado de gestación y los lactantes,
así como para los inmoderados.
2- Es sano solamente cuando es bebido con moderación, es
decir, con respeto, educación, cultura e inteligencia,
lo cual permite disfrutarlo con los cinco sentidos.
3- Los mayores encantos del vino están en sus matices cromáticos
y en sus aromas, ni beber mucho ni beber deprisa aumentan el placer
del vino, sino todo lo contrario.
4- Beber vino moderadamente es sano, e incluso recomendable, y
causa placer, beberlo despacio aumenta ese tiempo de placer y
el placer mismo.
5- No beba nunca vino en ayunas, el vino está hecho para
acompañar a otros alimentos y no como un objetivo por sí
mismo.
6- Armonizar vino con alimentos, así como vinos con oportunidades
es un arte.
7- Con el fin de marginar definitivamente el abuso del vino y
para alcanzar consumos moderados y razonables, es necesario que
el conocimiento del vino sea transmitido desde el entorno familiar
en el que los mediterráneos lo han bebido durante miles
de años.
8- Las familias, y en general los mayores que conocen el vino
deben erigirse en su principal vehículo de divulgación
y en indiscutible ejemplo de moderación.
9- Es preferible no beber vino solo, el vino es una bebida convivencial
y ha de ser compartido.
El Vino para "uso externo": Divas,
actrices y cantantes en remojo:
Además de los beneficios internos que ya hemos descrito,
ahora se lo recomienda también "para uso externo".
Estudios recientes han demostrado que las uvas son riquísimas
en polifenoles, que son anti oxidantes que combaten el envejecimiento
de las células, con una eficacia que supera diez mil veces
a la de la vitamina E.
En Europa, nació una nueva moda: La Enoterapia o Vinoterapia:
Los pioneros del sector Cathiard y Bernard Thomas una joven pareja
de vitivinicultores y empresarios (franceses, off course!) hace
unos años decidieron lanzar al mercado, una línea
de productos de belleza basados en las propiedades del vino y
de las uvas. En los centros de estética más importantes
del mundo ahora se puede recibir un tratamiento completo de Vinoterapia
como por ejemplo: "Peeling de Cabernet"; "Drenaje
linfático con cremas y orujos de uvas tintas"; "Barrel
Bath" (baños con aguas termales, aceites esenciales
y extractos de semillas de uvas".
Catherine Deneuve, Madonna, Isabelle Adjani y la Princesa Carolina
de Mónaco son algunas de las personalidades del Jet-set
que ya han probado las máscaras hidratantes, cremas, parches,
"baños de vino" y todos sus beneficios antioxidantes
en Spas y beuty-farms del mundo. Los precios de un week-end de
enoterapia varían de los 600 a casi 2.550 dólares.
-según los tratamientos elegidos-. Será cuestión
de que, además de tomar un buen vino, ahora nos demos un
buen chapuzón en él. ¡Entonces... a bañarse
en vino!
Eso sí no hay que olvidarse que beber
irresponsablemente acarrea consecuencias muy negativas para la
salud. Además de perjudicar algunos órganos vitales,
interfiere en la capacidad de concentración y de atención
agravando el riesgo de sufrir un accidente de tráfico,
no exagere su consumo.
Durante las fiestas navideñas
se suelen ofertar barras libres a módicos precios pero
no siempre se puede optar a productos de calidad. Diviértete
y disfruta de la bebida de forma consciente: El objetivo es divertirse
y no emborracharse. Puedes beber por una razón positiva
y así participar de una vida social sana. El que se pasa
no disfruta y puede amargar la fiesta a los demás. ¡Salud!
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